A una década de la desaparición de Gerónimo Alarcón: salió a trabajar a Gorbea y nunca regresó

19-03-2026

Este 18 de marzo se cumplió una década desde la desaparición de Gerónimo Eliseo Alarcón González, conocido en la comuna de Pitrufquén como “El Banana”, paradero que continúa siendo un misterio. A diez años de aquel día, su familia vuelve a enfrentar el dolor de una ausencia que no ha tenido cierre, marcada por la incertidumbre y la falta de respuestas.


Lo que comenzó como un viaje de trabajo para cortar leña en la comuna de Gorbea terminó transformándose en una pesadilla que se extiende hasta hoy. Gerónimo salió de su hogar el viernes 18 de marzo de 2016 con su mochila al hombro, con destino al sector El Liuco, kilómetro 733, en Santa Juana, donde trabajaría en un predio. Sin embargo, nunca regresó.


Desde el primer momento, la desaparición estuvo rodeada de dudas. Según relata su hermana, Gloria Alarcón, ese día Gerónimo se despidió como de costumbre y dejó las llaves de su casa antes de partir. No obstante, al día siguiente recibió una llamada que encendió las alertas.


“Me dijeron que mi hermano se había devuelto a Pitrufquén el mismo viernes, lo que me pareció extraño. Fui a preguntar, pero ya no estaba. Solo me entregaron su mochila con ropa. Desde ese momento, no hemos sabido nada más de él”, recuerda.


La familia actuó de inmediato; presentó la denuncia por presunta desgracia, organizó búsquedas y contó con el apoyo de cercanos y del club de Pesca River Toltén, donde Gerónimo era conocido. Sin embargo, con el paso del tiempo, el dolor se vio agravado por lo que califican como una respuesta tardía por parte de las instituciones.


De acuerdo con el testimonio de su familia, la fiscalía demoró cerca de tres meses en instruir diligencias clave, como la toma de declaraciones a las últimas personas que estuvieron con él. Un periodo que, aseguran, resultó crucial en las primeras etapas de la investigación.


“Todo fue muy lento. Se perdió tiempo valioso que pudo haber marcado una diferencia. Sentimos que no se

actuó con la urgencia que el caso requería”, señala Gloria.


A diez años de su desaparición, la familia insiste en que el caso no puede quedar en el olvido. Más allá del paso del tiempo, recalcan que la falta de respuestas mantiene abierta una herida que sigue presente en su vida cotidiana.


En este nuevo aniversario, el llamado es claro: “A no olvidar, a hablar, a compartir, a no mirar hacia el lado. Porque alguien puede tener una pieza de esta historia. Porque alguien puede ayudar a cambiarlo todo”


Porque, como expresa su familia, hay ausencias que no se explican ni se cierran con el paso de los años. Y en este caso, una década después, la pregunta sigue intacta; ¿dónde estás?